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Esta semana la Catedral de Santiago ha asistido a la apertura del Pórtico de la Gloria, tras una restauración de más de diez años, en el que se le han sacado los colores a la que es considerada la obra maestra del románico. Así que vamos a hablar un poco sobre este famoso pórtico que se encuentra en nuestra catedral.

El origen del Pórtico de la Gloria

El Pórtico de la Gloria fue realizado por el Maestro Mateo, considerado como el Miguel Ángel de la Edad Media. Lo que muchos no saben es que no solo se trataba de un escultor, sino que también era arquitecto. Y es que, aunque hoy lo más famoso que conocemos de las obras realizadas por el autor es ésta, lo cierto es que se contrató a este maestro para que terminase los últimos tramos de la catedral. Debía ser ya por entonces un personaje relevante, porque el rey Fernando II le concedió una pensión semanal de dos marcos de plata para terminar las obras (aquello en esa época era un dineral).

Pero esta no es la única curiosidad que podemos contaros del Pórtico. Aunque la imagen más icónica del mismo es la triple arcada que se ve justo al pasar la puerta del Obradoiro, el pórtico se divide en tres niveles, la cripta, pórtico y tribuna, en el que se llevó a cabo un programa iconográfico concreto. La cripta era la representación de lo terrenal, en el que aparecen el sol y la luna, como reflejo de lo contingente y lo variable. El segundo nivel, era el de la redención, y la tribuna correspondía con la representación de la Jerusalén Celeste (o sea el cielo).

Los secretos del pórtico de la gloria

En cuanto a la triple arcada, os vamos a explicar en algunas cosas, que a lo mejor pasan un poco desapercibidas. La triple arcada está aplastando una serie de animales fabulados, con aspecto monstruoso. Es la representación de las religiones precristianas que son eliminadas por el cristianismo.

Justo en la parte baja de la columna central, o parteluz, se encuentra la figura de un hombre que sostiene las fauces de dos animales. Estos animales son leones, y el que las sostiene es Hércules. Hércules se nos ha colado en el pórtico, porque según las tradiciones de la Alta Edad Media, se creía que Hércules había llegado a la Península Ibérica, la cual habría conquistado y gobernado, siendo el fundador de la monarquía española, ya que habría dejado como heredero a su hijo Hespán. Y que encontramos justo encima de Hércules? la figura del apóstol, un nuevo Hércules que vendría a evangelizar la península.

En la triple arcada lo que se representa es la segunda venida de Cristo durante el Juicio Final. La arcada izquierda está dedicada al Antiguo Testamento, y en ella podemos ver a Cristo bajando a los infiernos para rescatar a los justos, que son llevados a la parte central, a la gloria.

La arcada derecha es la representación de los condenados, que están siendo castigados. En esta arcada podemos ver cosas muy curiosas, por ejemplo, el glotón está condenado a comer una empanada boca abajo.

Y en el centro está la representación de la Gloria, en la que aparece Cristo en Majestad, rodeado de los evangelistas, y con otras figuras que portan los instrumentos de la pasión de Cristo. Rodeando toda la arcada aparecen los 24 músicos, que tocan la segunda llegada de Cristo. Y aquí, también hay un detalle curioso, aunque parece que los músicos están tocando ya, la verdad es que lo que hacen es afinar los instrumentos. Justo en el centro de la arcada destacan dos músicos, que comparten un mismo instrumento, es el organistrum, que aquí en Galicia conocemos como zanfoña. ¿Y que significa zanfoña? Pues es una palabra que viene del griego y que significa sinfonía, que vendría a reflejar la perfecta armonía que existiría en el cielo.

El Santo de los Croques

Y ya por último no podemos dejar de hablar del famoso Santo de los Croques, que se encuentra en el parteluz, mirando hacia el altar mayor. Sobre este personaje hay varias teorías, una de ellas es que se trata de la representación de un peregrino, aunque quizás la teoría más extendida es que el Santo de los Croques es el propio Mateo, que se habría hecho un selfie en el propio Pórtico. De hecho, hay quién dice que el Maestro Mateo se retrató sonriendo hacia el altar porque ya sabía que iba a hacerse famoso gracias a su obra.

¿Y por qué lo llamamos el Santo de los Croques? Pues esto viene de una costumbre que iniciaron los estudiantes en el s. XIX. Esta costumbre consistía en darle un pequeño coscorrón a la escultura, para buscar una ayudita extra de sabiduría de cara a los exámenes.

Así que ya veis, que esta obra tiene mucho que mostrar y que contar y muchos detalles ocultos, que ahora ya podréis descifrar cuando visiteis la Catedral de Santiago, ahora además en Technicolor con las visitas guiadas en la Catedral que realizamos todos los días en Santiago Freetours.